Mi primer Amor

Desde que tenemos memoria, las historias que nos cuentan nuestros padres es sobre como se conocieron, como nació en ellos el amor, como hicieron para poder crear la familia que hoy en día tenemos. Pero, en esas historias alguna vez nos han contado ¿Qué es el amor propio?  ¿Cómo amar sin condición? ¿Cómo ser un ser feliz desde el amor más libre? ¿Tenemos alguna responsabilidad al amar?

Todas estas preguntas llegan cuando iniciamos la adolescencia, etapa en la cual las hormonas hacen de nuestro cuerpo un alboroto, no sabemos que queremos o como lo queremos, lo que anhelamos es que el amor llegue a nuestras vidas a través de otra persona. Pero en este momento es cuando debemos aprender que ese primer amor, responsable, sin restricción, que nos hará feliz es el amor propio.

Las relaciones nacen para  hacernos más humanos, sobre todo cuando estamos bien con nuestra familia, amigos y pareja. En ese momento sabemos que el nivel de madurez ha incrementado, puesto que podemos resolver cualquier situación sin alejarnos o desconectarnos de nuestros seres queridos.

Ser responsable al momento de amar, es ser consciente que nadie invade mi espacio sin que yo lo permita, que antes de dar a otros me doy a mi mismo para compartir desde lo más sincero y entender que amar no es restricción, es libertad.

En la adolescencia confundimos amor con pasión, lujuria y exploración, es por esto que es necesario hablar con los que ahora atraviesan esta etapa. Desde nuestra experiencia podemos darles a conocer la responsabilidad de amar al otro y ser feliz, lo cual nunca irá ligado a tener relaciones sexuales apresuradas.

La primera relación es con nosotros mismos, allí debemos conocernos, saber que queremos, para donde vamos, quienes somos y con quien queremos compartir este camino. Cuando entendemos esto  y  nuestro nivel de autoestima es alto, podemos entablar nuestra primera relación con otra persona que este a nuestro mismo nivel de autoestima, porque así será una relación balanceada, respetuosa y se desarrollara  desde el amor propio para compartirlo.

Las relaciones tienen diferentes etapas o fases y estás hacen que se desenvuelvan en un periodo de tiempo, que determina según las experiencias sí la persona es o no para nosotros, es por esto que ir con calma, conocerse y poder entablar conversaciones con un nivel de intelecto mayor, es fundamental para determinar sí estamos o no enamorados.

La información adecuada, en el momento indicado, bien transmitida libre de tensiones y de misterios, es el éxito de la claridad sexual en los menores. Como padres, educadores o tutores, debemos responder las preguntas que ellos hacen sin importar su magnitud.

Es claro que cuando el intelecto nos invade sabemos que las cosas funcionan o no, estamos en la capacidad de aprender y enseñar que sí una relación nos fortalece, es porque es un amor sereno, de compañerismo y el cual nos hará crecer, pero sí es lo contrario, solo debemos alejarnos antes de caer en los errores más comunes.

Los adolescentes necesitan una guía, una voz para que los apoyen en este trayecto de exploración, sí no la encuentran seguirán aumentando los embarazos a temprana edad, las enfermedades y la desinformación que da el voz a voz. Como familia debemos unirnos en la educación sexual en todos los adolescentes y niños que están inquietos por estos temas.

Fundación Música para la Paz es partidario de una información asertiva, clara y educativa para todos los jóvenes de nuestro país. Por eso, a partir del mes de septiembre, comenzaremos talleres de educación sexual con el objetivo de despertar conciencia sobre el amor y las relaciones, de esta forma ayudaremos al control de natalidad en adolescentes y hacer que su futuro sea mejor.

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