En medio de la mágica naturaleza, a tan solo 2 horas de Medellín, se encuentra un paraíso escondido. No hay que recorrer largas distancias e ir muy lejos para encontrar en los ‘pueblos’ cercanos a la zona urbana, la gran herencia cultural que parece luchar contra el tiempo, resistiéndose a desaparecer.

Esta tierra, cuna de grandes personalidades y músicos colombianos es también el lugar de nacimiento del abogado, periodista y militar colombiano General Rafael Uribe Uribe (1859-1914) quien en la actualidad da su nombre al Palacio de la Cultura de la capital antioqueña y al que se recuerda entre muchas otras cosas, por su labor diplomática a favor de los cafeteros colombianos en el combate de enfermedades como la roya. Y no era de menos esperar que al ser oriundo de esta zona, defendiera los derechos de una de las actividades agropecuarias más importantes de este municipio, como es la producción de café.

Localizado a 1,375mts sobre el nivel del mar y a 102 kilómetros desde Medellín, Valparaíso también ha visto crecer entre sus montañas a grandes exponentes del arte nacional, como lo son el músico y poeta Libardo Parra (1898-1954), más conocido en el mundo de la literatura como Tartarín Moreira autor y compositor de varios bambucos y algunas obras entre las que se destacan Son de Campanas y En la Calle que estaban destinadas a ser interpretadas por Carlos Gardel, pero que, tras la trágica muerte del cantante argentino, fueron cedidas al también tanguero bonaerense, Agustín Magaldi.

Y es justo ese legado musical el que aún se respira entre sus empinadas callecitas llenas de coloridas puertas y balcones, que en los años 90’s fue testigo de la formación de una Chirimía, que con el transcurrir del tiempo sus habitantes denominaron como los tamboreros y que poco a poco al ir creciendo, se convirtió en una escuela de música formadora de músicos y compositores como Argiro Arias, Wilmar Paniagua, trompetista de Fruko y sus Tesos y Germán Toro, trompetista principal de la orquesta de la Policía Nacional.

Lo que pocos saben, es que esta localidad del suroeste antioqueño ha sido casa de varias tribus indígenas como los Caramanto, decendientes de los Catíos, que abandonaron estas tierras tras la invasión de los conquistadores. Hoy en día esta huella nativa sigue presente con los Emberá Chamí quienes ocupan un 3.7% de la población y que permanecen protegidos dentro del resguardo Marcelino Tascón Tascón.

La comunidad indígena y su rica herencia cultural, mezcladas con las tradiciones musicales Valparaiseñas, es lo que en la actualidad inspira a la continua formación de músicos, especialmente intérpretes de instrumentos de viento que se hacen presentes en las fiestas patronales de Santa Ana y las tradicionales fiestas del ‘Buey’

Valparaíso es la casa que ahora alberga la primera sede que construyó en el 2015 la Fundación Música para la Paz y es el paraíso donde los niños ahora pueden seguir los pasos de los grandes músicos que han dejado una huella en el mundo. Tres años han pasado y ahora vemos los resultados de la formación de estos pequeños que anhelan ser algún día como sus maestros e inspirar con su ejemplo, a las nuevas generaciones por venir.

Te invitamos a que conozcas más de nuestra sede en Valparaíso te aseguramos que algún día querrás hacer una vista esta hermosa población.

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